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El Ártico como caso de estudio para la seguridad en la investigación

El caso del Ártico evidencia que la sensibilidad de la investigación no depende únicamente de qué se investiga, o con quién, sino también depende del contexto geopolítica en el que se desarrolla. Por ello, constituye un ejemplo especialmente útil para comprender los desafíos y matices actuales de la seguridad en la investigación.
Aurora boreal

El Ártico, entre ciencia y geopolítica

La cooperación científica internacionales una de las actividades que más distinguen al Ártico de las demás regiones del planeta. La actividad investigadora aquí representa el compromiso internacional de reunir a diversos actores en torno al objetivo común de generar conocimiento para afrontar desafíos globales. 

Sin embargo, esta cooperación no está al margen de las dinámicas internacionales, y la intensidad de su polarización ha aumenta especialmente en los periodos de tensión en las relaciones internacionales, tanto por cuestiones que afectan directamente al Ártico como por acontecimiento geográficamente distantes del espacio circumpolar. La región no está, por tanto, exenta de dinámicas estratégicas contemporáneas, y por ello, se ha convertido en uno de los casos más completos para observar cómo la investigación científica se ha integrado progresivamente en las dinámicas de seguridad, y qué consecuencias tiene esto para la seguridad en la investigación. 

La paradoja de la apertura ártica

Buena parte de la investigación ártica no puede protegerse mediante la restricción del acceso sin comprometer su propio fin científico. 

El monitoreo de las condiciones oceánicas, crítico para la modelización climática, depende de la cooperación internacional para producir información global precisa. La participación en sistemas predictivos y redes de observación internacionales, como el Sistema Mundial de Observación del Océano, presupone un nivel determinado de apertura y accesibilidad de los datos oceánicos nacionales. El acceso en tiempo real a datos sobre hielo marino y previsión meteorológica se describe como una necesidad crítica para la navegación segura y la investigación climática en una región que se calienta a un ritmo muy superior a la media global. 

Estos datos pueden verse afectados si se interrumpe la cooperación científica. El ejemplo más ilustrativo fue la interrupción de la cooperación científica con Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022. Como consecuencia, Rusia dejó de aportar su parte de los datos climáticos que cubren cerca de la mitad de la región. Esta pérdida afectó a los esfuerzos de modelización climática global, que dependen de la disponibilidad de datos procedentes de toda la región y resultan fundamentales para la investigación del cambio climático. Este episodio muestra cómo las tensiones geopolíticas pueden interrumpir los canales de cooperación científica. 

Infraestructura crítica de doble uso

La transformación geopolítica en el Ártico se está materializando, entre otras formas, a través del uso dual de las infraestructuras científicas. Es decir, aquellas infraestructuras que pueden emplearse simultáneamente para fines civiles y militares sin necesidad de modificación técnica alguna.

El ejemplo más paradigmático son las estaciones terrestres de recepción satelital. Estas instalaciones se presentan como infraestructuras de investigación científica destinadas a facilitar la transferencia de datos desde sistemas de observación remota, aunque la información obtenida también puede emplearse con fines de vigilancia militar. Es el caso de la estación china Ny-Ålesund Yellow River Station en Svalbard, oficialmente un puesto de investigación polar y atmosférica cuyas capacidades tecnológicas presentan aplicaciones potenciales de carácter militar, o del propio SvalSat, que además de dar soporte científico aloja los teleportes de OneWeb bajo contrato para dar conectividad satelital a las fuerzas estadounidenses en el Ártico. 

La creciente participación de proveedores comerciales con una cartera de clientes en defensa en expansión ha incrementado la complejidad del panorama de seguridad espacial ártico y ha llevado a un número cada vez mayor de estaciones terrestres de doble uso. Diversos indicadores sugieren que este fenómeno tenderá a intensificarse a medida que el Ártico avance hacia el escenario de tensiones y rivalidad entre las grandes potencias. 

 

¿Cómo se relaciona con la seguridad en la investigación? 

Para la seguridad en la investigación, el aporte más relevante del caso ártico es su advertencia metodológica. Un informe del Council of Canadian Academies, en su marco de identificación de variables de investigación sensible, incorpora la ubicación o la geografía como un factor dinámico de riesgo, independientemente del tipo de investigación o de quién la lleve a cabo, y señala al Ártico como el caso donde esto resulta más evidente.

Es decir, una misma actividad investigadora puede pasar de rutinaria a sensible, o de sensible a rutinaria, simplemente porque cambia el grado de tensión geopolítica de la región. 

Esta lógica ha sido confirmada en el caso de Svalbard. Noruega mantuvo hasta 1985 una política de acceso abierto para investigadores internacionales en el archipiélago, y solo fue endureciendo el control de la actividad científica de forma progresiva a medida que la tensión regional aumentaba, hasta llegar a una serie de restricciones publicadas en su Libro Blanco de Svalbard 2023-2024. De esta forma, la misma investigación que décadas atrás no planteaba ningún problema de seguridad hoy exige autorización, supervisión y control de equipos de comunicación, sin que haya cambiado la naturaleza de la ciencia que se hace, solo el entorno estratégico en el que se desarrolla. 

En definitiva, la sensibilidad de un proyecto de investigación ártico, en la práctica, depende menos de lo que se investiga que de la coyuntura geopolítica del momento en que se evalúa, lo que confirma que ningún criterio de seguridad en la investigación es estático en esta región. 

Lecciones del caso ártico para la seguridad en la investigación

El Ártico, además de constituir un laboratorio geopolítico singular, también representa una referencia imprescindible para comprender cómo la naturaleza dinámica de la seguridad en la investigación. Su experiencia demuestra que la evaluación del riesgo científico no puede basarse únicamente en criterios técnicos, sino también en la evolución del contexto internacional.